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¿Gestores de paz en temporada decembrina?

Jorge Uribe Piedrahíta

Comunicador Social/Periodista

Dicen que el Gobierno Nacional exige gestos de paz; y cuando la guerrilla
los hacen, salen los medios masivos a derrumbar los avances para criticar.
Pero es que ante las acciones históricas de las FARC, es imposible confiar
en la buena fe del grupo armado y creer en unos propósitos de
reconciliación. Pasó en 2007, cuando querían engañar al gobierno de Uribe,
con la liberación de Emmanuel, el hijo de Clara Rojas; sabiendo que el
niño se encontraba en poder del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar).

La declaración de las FARC sobre la posible liberación de seis
secuestrados, generó alboroto en medios nacionales e internacionales.
Mostrándolos como buenos gestos en temporada de paz y amor. Sopena de que
la liberación de todos los secuestrados serían el acto más generoso de la
guerrilla desde su creación; el pueblo no puede olvidar sus heridas: Las
pescas milagrosas, la muerte de los diputados del Valle, el asesinato de
los secuestrados durante operaciones de rescates, pueblos destruidos,
fusilamientos, manchas de sangre a lo largo del territorio…

Tampoco nos podemos olvidar que cada vez que necesitan el cese de
actividades militares, lanzan ante el vulgo la posibilidad de liberar
secuestrados que llevan más de 13 años privados de su libertad. Y prefiero
optar por esta opción, ya que las FARC están acorraladas por anillos
militares, que en cualquier momento darán golpes similares a los pasados,
en los que se dieron de baja a Alfonso Cano, el Monojojoy, entre otros
cabecillas. ¡Necesitan un respiro! y la única forma es llevando a que
organismos como la Cruz Roja u otros se desplieguen y el Ejército Nacional
deje su accionar en el territorio rural.

Si quieren dar un gesto de paz, será bienvenido; no solo por los 44
millones de habitantes del país, sino por aquellas familias que durante
más de una década han sufrido la ausencia de sus seres queridos, esos
mismos que habitan en los campos de concentración de las FARC; pero el
Gobierno Nacional no puede caer en la trampa de Teodora de Bolívar o más
conocida como Piedad Córdoba, ni mucho menos en la de la guerrilla.

Según algunos analistas, el nuevo discurso de las FARC se encamina a que
los expaíses miembros de la Gran Colombia, vuelvan a integrarse como en
aquella época colonial. Pero dicha integración no se puede lograr a través
del narcoterrorismo, ni con goticas agridulces de paz. Colombia necesita
acciones verdaderas de RECONCILIACIÓN.

Sígueme en twitter @jorgeuri2


About Jorge Uribe Piedrahíta

Comunicador Social con énfasis en Periodismo Digital y Cibermedios.Desde que inició sus estudios profesionales se interesó por la investigación, la docencia universitaria, el periodismo y la comunicación organizacional. Temas que lo llevaron a coordinar el semillero de investigación “Análisis del Discurso”, en la Universidad EAFIT.