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Political

Noemí Sanín, la mejor representante del Partido Conservador

Noemí Sanín, candidata a la Presidencia de Colombia.

 

por Jorge Uribe Piedrahíta
Comunicador Social/Periodista Colombia

Como si se hubieran puesto de acuerdo, la elección de Sanín es la más oportuna de los últimos años. Representa con precisión, una colectividad que no se interesa por sus convicciones, sino por estar al lado del sol que más calienta. El último presidente electo a través de comicios fue Laureano Gómez, en 1950, teniendo presente que después del bogotazo ningún partido quiso entrar en contiendas electorales.

A partir de entonces, Gustavo Rojas Pinilla, llegó a la Casa de Nariño tras el golpe de Estado; Guillermo León Valencia y Misael Patrana lograron la presidencia siendo frentenacionalista, Pastrana, en unas dudosas elecciones que engendraron el movimiento guerrillero M-19. Belisario Betancur, se quitó las investiduras del Partido y gobernó en un improvisado “Movimiento Nacional”, Andrés Pastrana envolvió su gobierno en una tal “Alianza para el Cambio” y Noemí Sanín, quien ha sido crítica de los últimos presidentes siempre ha obtenido puestos en cada uno de los gobiernos.

A Uribe lo llamó “paraco” y “traidor de la Patria”, al otro día ya era embajadora del país en España y luego en Inglaterra. Fue Ministra de Comunicaciones en el gobierno de Betancur, siendo criticada por su decisión de emitir un partido de fútbol, en vez de las aberrantes imágenes de la toma al Palacio de Justicia en 1985, lo que se ha denominado “Censura de la Información”.

En 1998, buscó la Presidencia con su fórmula Antana Mockus en un partido que duró poco: “Si Colombia”, obteniendo el tercer lugar en los comicios.  Al igual que en 2002, en donde quedó de cuarto puesto. “Sus fortalezas son su actitud, liderazgo, positivismo y optimismo. Sabe mirar hacia adelante y tiene capacidad de reinventarse. Sin embargo, su discurso como conservadora se ve limitado, porque ella es más que lo que este Partido representa”, opina Sebastián Benavides, politólogo.

De la crítica a la participación en el gobierno

Cuando hay elecciones Sanín sale a la deriva a revelar los errores de los candidatos, durante la aspiración de Álvaro Uribe Vélez, alegó que él tenía nexos con los paramilitares. Con Pastrana se mostraba recelosa de un gobierno que se abrazaba con los grupos guerrilleros. En el de Samper, batalló por las relaciones del narcotráfico que empañaron al candidato.

Sin embargo, fue Embajadora en Venezuela y Ministra de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Gaviria; Samper la mandó a coordinar las relaciones con Reino Unido y a Uribe lo apoyó en la embajada de España e Inglaterra, al punto de autoproclamarse la “Madrina de la Seguridad Democrática”. Quizás para los mandatarios, era mejor enviarla a otro país para que no siguiera haciendo puestas en escena que quebrantaban su imagen.

Hay que reconocer que su trayectoria profesional ha sido interesante, porque siendo una mujer joven y madre soltera, pudo alcanzar puestos en entidades importantes, tales como la Vicepresidencia y Presidencia de Operaciones de la Corporación de Ahorro y Vivienda Colmena. Además, fue la primera fémina en aspirar al cargo más importante del País, ocupando en su primera candidatura el tercer lugar.

Su Talón de Aquiles, es la falta de una postura visible que la identifique con una tendencia política. Nadie sabe cómo gobernaría Sanín llegando a ocupar la Casa de Nariño. En las conferencias electorales ha evidenciado falta de criterio para responder y muchos analistas aseguran que no muestra inteligencia, audacia y estrategia para responder a los cuestionamientos que se les plantea.