
por Jorge Uribe Piedrahíta
Comunicador Social/Periodista Colombia
La región latinoamericana ha exhibido, durante siglos, el titulo del territorio mundial libre de armas nucleares. Sin embargo, los gobiernos de Brasil y Venezuela en sus discursos han mencionado los intereses de desarrollarlas con fines pacifistas, situación que pone en peligro la continuidad del título.
El Congreso estadounidense analiza la petición al presidente Barack Obama de incluir a Venezuela en la lista de los países que patrocinan el terrorismo. Una de las justificaciones se fundamenta en las alianzas armamentistas iraní-venezolanas, además, del preocupante hallazgo de la compañía canadiense U308 Corp., de la cuna más grande de uranio en el mundo, situada en la Cuenca de Roraima, frontera entre Venezuela y Guyana.
Por su parte Brasil, a través de José Alencar, vicepresidente; sostuvo que es un derecho mundial para las naciones que buscan respeto regional y consolidación como potencia mundial. Ambos gobiernos, están irrespetando el Tratado de Tlatelolco de 1967, en el que varios presidentes regionales pactaron inhibirse de implementar proyectos de armas nucleares. Este mismo ha sido ratificado, anualmente, por 33 países, lo que posibilita que Latinoamérica sea un gran territorio libre de dichos artefactos.
Brasil ha sido más cauteloso, y no ha pasado de meras pronunciaciones, pues si bien, recurrimos a la Carta Magna de la Nación, veremos que se prohíbe el uso y la fabricación de armas nucleares; además del respeto que ellos ostentan por intereses internacionales. El país suramericano si se propone desarrollar energía nuclear con fines pacíficos, lo que es admitido por acuerdos mundiales; además, fabricará con Francia un submarino nuclear, más rápido que los convencionales, pero sin equipamientos de armas nucleares.
“Lo preocupante no es Brasil; la atención se la roba Venezuela, en donde se están haciendo explotaciones clandestinas de uranio por parte de empresas iraníes”, comenta Luís Felipe Díaz, analista y docente.
Además de suscitar el nerviosismo en Brasil, programas de cooperación nuclear entre Venezuela e Irán, deben ser minuciosamente analizados por los gobiernos de la región, ya que la “aldea nuclear”, que edifica el Mandatario, con ayuda de Irán y el acuerdo firmado el 13 de noviembre de 2008, para la explotación de uranio en Venezuela; representa una amenaza para la estabilidad democrática y social del Continente. Sopena de que Chávez exponga que tiene objetivos pacíficos, hay que mantener una actitud escéptica frente a esto, por la gravedad del asunto y las consecuencias que posiblemente pueden generar en el futuro.
Los gobiernos americanos deben abandonar su silencioso estado, y detallar con vehemencia esta terrible visita. El proyecto de inclusión a la lista de favorecedores terríficos, debe implementarse, y al lado de Irán, Sudán, Cuba y Siria; Venezuela sufrir las censuras comerciales y los obstáculos de tratados financieros, con el objetivo de apaciguar la conducta guerrista de Chávez, y que sea una lección para futuros delincuentes, que por suerte y ceguera democrática, fueron electos para llevar las riendas de sus países, pero que abusan de su poder.








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