por Jorge Uribe Piedrahíta
Comunicador Social/Periodista Colombia
Sorprendida se encuentra la comunidad internacional ante la actitud negativa que reflejan las autoridades venezolanas frente a las denuncias de jóvenes universitarios, quienes han sido golpeados y masacrados brutalmente por milicias chavistas, únicamente por querer llevar las banderas de la oposición y exigir el respeto por la libertad de expresión y de los medios de comunicación, que históricamente han sido la voz del pueblo, un pueblo que es sometido y callado por Hugo Chávez con el argumento de pretender un golpe de Estado.
“Echarle la culpa a la ultraderecha, a EUA, a la Oligarquía y miembros de la oposición; es la manera más fácil de que estos tipos de gobiernos evadan sus responsabilidades y su falta de liderazgo ante problemáticas nacionales; la mejor forma es el acoso y el hostigamiento contra los críticos, a quien es más fácil echarles la culpa,” explica Guillermo Cotes, embajador de Panamá en la OEA.
Este Organismo americano ha implementado una serie de investigaciones sobre las acusaciones de persecución contra estudiantes, pero la Organización no puede ser un ente pasivo, pues cualquier desenlace que tengan estos actos inhumanos hará ecos irrecuperables en la región latinoamericana. Por su parte, los demandantes, estudiantes y actores sociales, se convierten en la oposición al régimen chavista, y luchan por el respeto a la libertad de expresión de medios de comunicación y la ciudadanía, puesto que ya suman 6 canales que se les ha suspendido sus licencias por no cumplir con supuestos patrones impuestos por Chávez para atacar la voz del pueblo.
Hasta el momento van 3 muertos, 85 heridos y más de 100 estudiantes detenidos. “Venezuela tiene televisoras golpistas, que funcionan con libertad,” con este argumento, Roy Chaderton, embajador de Venezuela en la OEA, justifica las restricciones comunicacionales en medios televisivos, radiales, cibernéticos, e imágenes que fueron cargadas por venezolanos que quieren mostrarle al mundo las vivencias del pueblo, fueron censuradas y eliminadas por miembros del gobierno de Hugo Chávez.
“Los conjuntos residenciales de protestantes también han sido atacados, sin considerar que allí se encuentran familias oficialistas y seres queridos de los que forman parte del Grupo 13 estudiantil. Las acciones contra el pueblo son cometidas por los Tupamaros, grupo miliciano de Venezuela, que han decidido agredir vecinos de la Universidad Católica Andrés Bello y los participantes en protestas, quemándoles vehículos y derribando casas. Nosotros intentamos llevar todo ante el Tribunal Penal Internacional de la Haya, por la pasividad y lo obsoleto que refleja ser la OEA,” denuncia Alfredo Romero, abogado de los grupos manifestantes.
Además de las muestras de violencia, panfletos con amenazas circulan por todo el país, con el objetivo de transmitir mensajes de odio; atemorizar a los generadores de protestas pacíficas enmarcadas en la Constitución y evitar que más actividades de oposición sean ejecutadas por el vulgo. Sin embargo, líderes mundiales prefieren evitar intromisiones y los famosos pronunciamientos contra actividades colombianas, hoy se vuelven un silencio prolongado, o ¿En dónde está la posición de Rafael Correa, presidente de Ecuador y de la UNASUR? ¿Dónde está la voz de quienes defienden los derechos humanos internacionales? ¿Acaso no es más peligroso masacrar a inocentes en pleno siglo XXI, que pedir explicaciones sobre bases militares que solo servirán para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo? Las imágenes en Internet de hombres y mujeres golpeadas, expeliendo sangre por todo su cuerpo, se vuelven en el símbolo de la lucha contra un hombre que busca perpetuarse en el poder.








Follow Us!