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Yo no olvido al año viejo: El adiós a 2010

Jorge Uribe Piedrahíta
Comunicador Social/Periodista Colombia  

…porque me ha dejado cosas muy buenas, me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra”… así despide una popular canción colombiana el año que se va; quizás para su interprete sólo sea un conjunto de animales los que le deja el tiempo que termina; pero seguro que para el universo, 2010 será un año para recordar por ser el más intenso: Un periodo de grandes cambios, de noticias impactantes, de momentos angustiosos.

Desde los primeros meses, las tragedias naturales fueron protagonistas o cómo olvidar el catastrófico terremoto vivido en Haití. El país más pobre del continente, y uno de los más subdesarrollados del mundo, sufrió enormes pérdidas porque el fenómeno natural sé ensañó contra una infraestructura precaria, una institucionalidad sin capacidad de respuesta y una cooperación internacional con mejores intenciones que posibilidades de ejecución. Otro terremoto, en Chile, alimentó aún más los temores por las apocalípticas reacciones de la naturaleza. Colombia no fue ajeno a los azotes naturales, cuando a fin de año, su territorio se ahogó en un diluvio bíblico y con éste, millones de colombianos que lloraron la muerte de sus familiares y quedaron damnificados por una ola invernal sin precedentes.

En aspectos económicos, la esperada recuperación de la crisis financiera que estalló en 2009 en EUA, resultó ser lenta y tímida. Y peor aún, fantasmas de crisis pulularon en Europa, donde las malas situaciones fiscales de España, Grecia e Islandia pusieron nerviosos a los mercados en varios momentos. En temas políticos, no pararon las tensiones, sobre todo en relación con las políticas de Irán y Corea del Norte en materia nuclear, y por los tropiezos que encontró EUA para cambiar el rumbo de Afganistán y de Irak. Finalmente, en el aspecto informativo, Wikileaks hizo volar en mil pedazos la diplomacia estadounidense. Su publicación en la red mundial de documentos secretos y cables confidenciales puso al desnudo los detalles desconocidos sobre el comportamiento de la primera potencia mundial.

En el ámbito nacional, tras jornadas electorales y periodos de cambios; el fallo de la Corte Constitucional que vetó la segunda reelección de Álvaro Uribe Vélez, le posibilitó el paso a una campaña electoral inédita, por la magnitud del triunfo de Juan Manuel Santos Calderón, por el volumen de participación y por el alto grado de competencia entre seis candidatos que dieron la talla. La contienda fue deleitante y tuvo innovación frente a las normales votaciones de la historia colombiana. Los medios virtuales y los tradicionales tomaron un protagonismo especial tras los debates televisivos, la política en las redes sociales y la mercadotecnia que alcanzó altos niveles de sofisticación.

Al tomar posesión, el nuevo Jefe de Estado, inició una agenda de unidad nacional, que se trasladó a lo internacional, con la restauración de las relaciones con Venezuela y Ecuador; el fortalecimiento de los lazos con Brasil y el posicionamiento de Colombia en organismos internacionales, tales como la ONU, en el que fue electo como miembro del comité de seguridad. En relación con las FARC, el bombardeo en el que fue abatido el Mono Jojoy, se convirtió en una de las grandes epopeyas del gobierno nacional

Y en general, quedarán plasmados en la memoria de los humanos hechos trascendentales que viraron la historia y permitieron que nuevos rumbos se tomaran. Fue un año de alta velocidad, el inicio de una nueva era, el comienzo de una década en la que se tendrá como pilar el crecimiento de un 5% de la economía, y los esperados efectos de las inundaciones y de las lluvias sobre la infraestructura, la agricultura y las condiciones de vida de más de dos millones de damnificados.

Ahora en 2011, se podrá a prueba la capacidad del gobierno para gerenciar los recursos recolectados a través de jornadas de donación y permitir que la economía crezca y los lazos comerciales se fortalezcan entre Colombia y diferentes país. Lo seguro es que si 2009, fue despedido como un periodo perdido, de transición y para nunca recordar; 2010, se convirtió en el año más popular de la historia y en un hito que yacerá por siempre en la memoria de los pueblos.