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Los retos para el próximo Presidente de Colombia

Fotos de Candidatos a la Presidencia en Colombia. IDEAS 2010

por Jorge Uribe Piedrahíta
Comunicador Social/Periodista Colombia

Álvaro Uribe Vélez termina su mandato con aplausos y condecoraciones, para muchos es el mejor presidente que Colombia ha tenido en las últimas décadas; su política de Seguridad Democrática le devolvió el semblante a la Patria, la inversión extranjera y la tranquilidad de viajar por el territorio nacional sin temor a caer en una famosa “pesca milagrosa”. Sin embargo, los grandes retos para el próximo gobernante serán en el ámbito económico y social, áreas en las que Uribe saca bajas notas.

El desempleo, problema histórico de cada presidente de Colombia, es sin duda el principal campo que queda con mayores heridas. Se desperdiciaron los años prósperos de 2002 a 2008, para hacer crecer medidamente el PIB y el empleo, puesto que la urgencia era la inversión a operaciones militares y al fortalecimiento de las fuerzas policiales y del ejército. La próxima administración debe priorizar sus medidas en la recuperación de los índices de empleo.

El nuevo gobierno recibirá, entre desempleados abiertos, precarios o en el rebusque, cerca del 50% de la población en edad de trabajar. Es decir, que la mayoría de los colombianos hoy deambulan por las calles haciendo ventas informales, trabajos que no comprometen contratos laborales ni seguridad social.

Tras la declaración de la Corte Constitucional de dejar sin aval el proyecto de emergencia social, el segundo reto para el sucesor de Uribe, consistirá en recomponer el sistema de salud pública que se dejó deteriorar a niveles pasmosos durante los últimos años.

La actual situación fiscal es también preocupante; el déficit del gobierno central estará rondando el 5% del PIB para agosto de este año. Y las falencias que quedan hacia el futuro son inmensas. También se desperdició la pujanza de la mitad de la década, en relación con la economía doméstica y la internacional. Lo que compromete al próximo líder del país a implementar una reforma tributaria integral que recupere, además de mayores equilibrios entre recaudos y gastos, una mayor equidad dentro del sistema fiscal.

La infraestructura, base de la globalización de los mercados, también obtuvo bajos resultados y el siguiente encargado de la dirección del Estado, tendrá que reorientar esta política de hacer menos anuncios y más obras, ya que Colombia es uno de los países más atrasados de América Latina en los indicadores de infraestructura, sobre todo en el campo vial.

En las relaciones internacionales, aunque Uribe supo sortear con lujo sus problemas con los vecinos, usando la prudencia como su escudo político; además de los TLC firmado con países amigos, la tarea para el inquilino de la Casa de Nariño, será ratificar el TLC con Estados Unidos, subsanar las rotas relaciones con el gobierno ecuatoriano y sobre todo, tolerar las discrepancias con Hugo Chávez.

Las relaciones económicas y comerciales con Venezuela merecerán suma atención sin temor a postergarlo. Se deberá encontrar la manera de airear las diferencias políticas entre gobiernos y aislar los alcances comerciales entre ambas naciones. El nuevo presidente de Colombia tiene fuertes tareas para los siguientes cuatro años de gobierno, pero sobre todas, está el fortalecimiento de la Seguridad Democrática, porque Colombia no puede dar ningún paso atrás en los logros obtenidos hasta ahora.